Ritual de Verano
Sábado, Enero 24th, 2009Las inmediaciones del polideportivo de Mar del Plata se llenaron de piojosos. El público fiel, compuesto en su mayoría por veinteañeros que apenas habían nacido cuando la banda comenzó a rodar, demostró una vez más que la banda de Palomar es una de las más convocantes del país. Con el campo agotado y las plateas llenas, unas 6 mil personas aproximadamente abarrotaron el estadio marplatense.

A las 21, hora en que estaba anunciado el show, aún seguía llegando público en busca de una ubicación. Adentro, el polideportivo estallaba en cantitos como: “Mamá yo quiero ohoh, mamá yo quiero ohoh, mamaaa yo quiero mamaaa, que salga Ciro, que salga Ciro, que salga Ciro todo el año es carnaval”, mientras las banderas flameaban sin cesar.Finalmente, luego de una larga y calurosa espera, Los Piojos salieron a escena y el estadio se vino abajo. Abrieron con “Arco”, luego pasó “Chac tu Chac”, “Labios de seda”, “Civilización”, “Angelito”, “Diana yo quiero”, “Desde lejos no se ve” y “Los Mocosos”, un salpicón de temas de su extensa y prolífica discografía con casi dos décadas de trayectoria.
Tres pantallas dispuestas al fondo del escenario semicircular iban disparando diferentes imágenes, fuego, trenes, videoclips, animaciones, que se irían rotando a lo largo de la noche. En el medio de las pantallas, un hueco a manera de escenario elevado sirvió a Ciro para cantar diferentes temas a lo largo del extenso show. Otras dos pantallas reproducían todo lo que pasaba sobre el escenario.
El cantante, de riguroso negro -campera de cuero, remera de la banda y jeans al tono, presentó a Micky, el bajista, quien tomó la posta, se plantó al medio del escenario y cantó “Fijate” y “Un buen día”. Enseguida, Ciro volvió a escena encapuchado y con una remera de roja de la banda, para cantar “Fantasma”, y luego una versión de “Disco Baby Disco”, de Sumo.
“Un poco de agua para la gente”, pidió el cantante. La temperatura del show iba en ascenso, cuando llega “Muy despacito”, uno de los picos del show. “Para el bocha Sokol”, dedicó Ciro, y las 6 mil almas presentes, gritaron al unísono.
Guitarra en mano, cantó “Basta de penas”. “Gracias, pero apréndanse la letra que me hacen confundir”, -bromeó el frontman piojoso: “Que calor, 50 pesos la botella”. Y pidió: “Levante la mano la gente que no vio a Los Piojos en los últimos tres meses”. La mayoría responde alzándola. “¿Les gusta la puesta?”, pregunta. “Siiii!” responde la gente al unísono.
Pasa “Ruleta”, la gente delira, y Ciro baja a estrechar manos con las primeras filas. Mientras la banda toca “Nada para hacer”, una bailarina árabe contonea sus caderas que se ven multiplicadas en las pantallas gigantes que emiten el show. Ciro se mete, una vez más, entre las pantallas que ahora disparan fuertes colores.
En las plateas, un niño duerme plácidamente a pesar del alto volumen. Katya Y Manuela, las hijas de Ciro, bailan y cantan como las fans más fervorosas de la banda, rodeadas de familiares y amigos que tampoco dejan de corear un solo tema.
Van dos horas de show cuando llega el clásico momento de hacer subir a alguien del público a tocar un tema. El primero resulta un fiasco, confiesa que no sabe tocar y pide perdón de rodillas al público. “Hizo trampa”, lanza el cantante, y luego si, sube Marito de Palermo e interpreta junto a la banda “Bicho de ciudad”. Como premio se lleva la púa.
Llegan los bises con “Unbekkant”, “Muévelo”, para irse y volver nuevamente con la intro de “El Farolito” en versión blues, y luego sí, la versión original para delirio de la multitud. La banda se va…para volver una vez más! Un solo de percusión y un solo de batería son el preludio para “Cruel”, y así terminar bien arriba, con Ciro haciendo su bailecito de espaldas al público y leyendo todas y cada una de las banderas presentes, para terminar todos al frente cantando y tirando púas a la multitud. Fin de un gran ritual al que Los Piojos ya nos tienen acostumbrados.
Fuente Yeah! Blog
