Los Piojos en Corrientes después de siete años

Pese a la incertidumbre del clima, el sábado por la noche el anfiteatro Cocomarola estalló al ritmo de la banda argentina. Un show esperado por miles de fans que se agolparon desde temprano en los accesos. Efectivo operativo de seguridad.

El anfiteatro Cocomarola cayó el sábado a los pies de Los Piojos, una de las bandas más convocantes del país. Cerca de 15 mil personas esperaron inclusive desde la mañana en las puertas, y pese a la incertidumbre del clima, nada detuvo a la “fiebre piojosa” como definen los propios fans.
A las 21.15 se apagaron las luces del escenario y salieron los cinco integrantes. Desde lejos no se ve fue el primero de los casi 20 temas que tocaron a lo largo de la noche. Mostraron canciones del último disco Civilización como: Pacífico, y el hit, bicho de ciudad, y clásicos como Buenos días Palomar, Luz de Marfil, Ruleta, Todo pasa y Taxi boy. También fueron rescatadas del pasado canciones como Tan Sólo, Verano del 92, dedicado al extinto Norberto Lischinsky, y el Balneario de los doctores crotos, entre otros.

La recta definitiva prometía muchas de esas que sabían todos y sonaron temas como Pacífico que mantuvo el clima hasta que llegó Como Alí, donde el cantante se puso una capa, y el tema Fantasma lo cantó desde la tarima a 4 metros del piso donde estaba ubicada la batería. Allí Ciro se puso la capucha y un efecto de luz roja dio el clima perfecto esperado por los rockeros.
Antes de la parte final de la noche se sumergieron en Difícil, una de las baladas más profundas del grupo, momento en que el cantante de Los Piojos se olvidó de la letra y salió al paso con una divertida improvisación pidiendo “ayuda” al tecladista de la banda, Chuki de Ipola. El público eufórico aplaudió el episodio.
Pero con El farolito todo fue una fiesta con presentación de la banda incluida y baile del público en medio del agitar de banderas.

Euforia sin interrupción
Pese a la noche fría y ventosa, los más fanáticos no dudaron en quitarse las remeras como signo de apoyo en medio del popular “pogo”, y mostrar los tatuajes característicos que hacían referencia al logo de la banda; una cabeza de piojo, naturalmente. La convocatoria fue para todas las edades, por lo que no faltaron familias enteras con remeras “piojosas” y hasta niñitos recién llegados al mundo como Juan Cruz, de apenas 5 meses que en brazos de su madre era parte del show. “Espero que le guste tanto la música como a mí, le pongo los CD de la banda desde que estaba en la panza”, recordó, mientras le acomodó la diminuta remera para que se vea mejor la leyenda “Soy piojo desde la cuna”.
Fanáticos
La percusión matizó los momentos en que el cantante leía las banderas y carteles llegados desde varios puntos de la región.
Como publicó La República en la edición de ayer, el fanatismo que genera el grupo es tal que entre el público hay curiosidades que van desde un dúo de una madre e hija que viaja en las giras para verlos actuar desde hace años y hasta un vendedor de productos con el logo de la banda, que en cada recital obtiene el dinero suficiente para pagar el pasaje hacia el próximo destino.

El recital finalizó sin disturbios y los miles de fans se dispersaron con tranquilidad, coreando la letra de los temas y agitando banderas.
“Imposible no volver a verlos”, señaló un joven que viajó desde Rosario para escuchar a la banda. Los voy a seguir hasta que ya no pueda”, agregó mientras señalaba el tatuaje en un brazo con la leyenda “voy a llevarte en mí”.

Fuente La República

One Response to “Los Piojos en Corrientes después de siete años”

  1. emanuel Says:

    vamos los piojos…. TODO LO DEMAS NO ES NADA….
    De q t sirve ser solista ciro?????